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Las Manipulaciones Vertebrales y sus contraindicaciones

Las manipulaciones han sido utilizadas desde que la medicina se puso en marcha, para resolver o aliviar disfunciones articulares. Es bien sabido que constituye un método terapéutico capaz de producir en determinadas circunstancias, acciones beneficiosas e incluso espectaculares. La cuestión es que la quiropraxia ha sufrido el rechazo de la medicina oficial durante muchísimo tiempo, siendo controvertida su utilización y sus beneficios, aún hoy, que ya se enseña en centros universitarios de países de avanzada, es mirada con mucha precaución por algunos médicos y esto es debido fundamentalmente a que esta técnica ha estado en manos de personas no profesionales, curanderos, hueseros, con su gran carga de ignorancia y sin embargo y a pesar de todo, con grandes éxitos. Algo parecido sucede con los profesionales faltos de conocimiento o práctica adecuada que se transforman en verdaderas armas para los confiados pacientes que se entregan a algunos aventureros. Por su puesto, es en estas personas, que los detractores de la quiropraxia encuentran la letra necesaria para justificar sus criticas. Para realizar una manipulación vertebral se debe tener un amplio conocimientos sobre traumatología, neurología y reumatología; especialidades fundamentales, no para saber cuando aplicar una maniobra, sino para saber cuando no hacerlo. La técnica es aun nueva en nuestro país, y su avance es demasiado lento debido a la falta de escuelas, cursos o instructores en el tema. Muy diferente es lo que pasa en otros lugares en que ya hace muchas décadas se han organizado haciendo de la quiropraxia una importante especialidad, con escuelas individuales, congresos locales e internacionales, con fábricas de aparatología específica para quiroprácticos e incluso con asesoramiento legal por los posibles juicios de mala praxis. Hoy, por ejemplo en los EE.UU. existen casi 60 escuelas, con más de 100.000 especialistas que se dedican exclusivamente a cultivar esta técnica.
Ahora bien. ¿Qué es la quiropraxia? Consiste en diferentes movimientos pasivos, realizados con las manos, para un propósito prescripto, son breves pulsiones secas y rápidas de poca excursión articular realizada en una dirección privilegiada y a partir de una posición inicial de tensión articular. Todo esto no debe sobrepasar el juego pasivo de la articulación, no debe ser brusco, forzado ni doloroso, los movimientos deben ser perfectamente controlados e indicados de acuerdo a un minucioso examen previo del segmento a tratar, no tiene que ser desagradable y fundamentalmente se tiene que respetar la técnica del no-dolor y del movimiento contrario.
En la mayoría de los casos, esto va acompañado con chasquidos o crujidos debidos a un fenómeno de cavitación articular, pero que no significa que la maniobra estuvo bien lograda; el ruido no implica una reubicación de la articulación afectada; un buen quiropráctico puede hacer crujir todos los segmentos articulares que quiera, sin provocar ningún dolor, no correr ningún riesgo y también sin lograr ningún beneficio, el hacer crujir por crujir, nunca logro curar a nadie. Es por eso, que el sentido de la manipulación debe tener: habilidad manual, conocimiento científico, práctica adecuada y un propósito prescripto para lograr el fin buscado. Los objetivos a lograr serán:
1) El mejoramiento de la mecánica articular;
2) La relajación de la musculatura por elongación semibrusca;
3) La descompresión nerviosa;
4) Resultados reflejos a distancia;
5) Reubicación del volumen herniario a una zona muda;

Aspecto Legal
Las maniobras se deberán realizar con total seguridad y sin dudas, si es que el operador se instruyo adecuadamente, si sabe la correcta técnica que ha de usar para un paciente que en ese preciso instante es único y exclusivo. La quiropraxia nunca se debe hacer rutinariamente o en forma generalizada, como sucede con muchos actos kinésicos; de no “pensar” cada maniobra, pueden surgir accidentes traumáticos; se deben aplicar solo en las patologías que así lo justifique y basadas en diagnósticos exactos.
El kinesiólogo tiene que corroborar por si mismo el diagnostico medico, puede discernir con él, y nadie puede obligarlo a realizar un acto terapéutico cuando no se esta de acuerdo, sobre todo si se tiene en cuenta que ante un accidente fatal, y su consecuente juicio de mala praxis, el profesional, pagará con su conciencia y su patrimonio cualquier error; máximo si no se cuenta con una receta expresamente escrita con la indicación de realizar manipulaciones vertebrales; algo poco común para la idiosincrasia médica argentina. Ante un eventual juicio, el terapeuta, deberá probar su responsabilidad en el accidente, pero la ley contempla solo al medico como único responsable de la prescripción; si el kinesiólogo no realiza un tratamiento expresamente indicado, el médico quedará fuera de toda responsabilidad, trasladándose en su totalidad a quien realizara la maniobra lesiva por su cuenta y riesgo. En una acción legal, a motivo de prueba se deberá presentar la indicación escrita para realizar manipulaciones y que acto kinésico fue el usado en la maniobra; recordemos que la quiropraxia no se dicta en nuestro país como materia, motivo por el cual se encontraría dentro de la misma bolsa que la acupuntura, homeopatía o celuloterapia; aunque en estos casos estas especialidades están ejercidas por profesionales médicos cuyo titulo los habilita a realizar actos bajo criterio propio, algo que no sucede con nosotros que ante igual circunstancia el medico es medico y el kinesiólogo curandero.

Contraindicaciones
Están contraindicadas las maniobras quiroprácticas en afecciones tumorales del nivel a tratar, tanto primarios como secundarios, osteoporosis, algunos reumatismos, sobre todo los que cursan con actividad inflamatoria y en especial en A.R. debidos a la inestabilidad cervical, en enfermedades infecciosas, fracturas y/o aplastamientos con o sin inestabilidad, angioma vertebral, enfermedad de Paget malformación de la charnela cérvico occipital. Cuando hay una extrusión discal y en especial con migración, no solo es infructuosa la manipulación, sino que puede resultar riesgosa. Tampoco tiene valor terapéutico intentar movilizar articulaciones totalmente rígidas tal como en los casos de D.I.S.H. o espondilitis anquilopoyética.
En las lesiones de la columna cervical puede aparecer vértigos de difícil solución, cervicalgias traumáticas, hematomas intramusculares, acúfenos, cefaleas, dolores vertebroescapulares, braquialgias, se puede producir infarto de la arteria cerebelosa postero inferior que puede provocar un síndrome de Wallemberg, caracterizado por parálisis del velo del paladar del lado de la lesión, puede aparecer hipoestesia en la cara, un síndrome cerebeloso, síndrome de Claude Bernard Horner, inestabilidad, alteraciones del habla, y ceguera pasajera.
También se ha visto cuadros de síndrome de cola de caballo, siatalgias convertidas en ciáticas paralizantes y protrusiones en extrusiones.
Por una maniobra inadecuada el paciente puede comenzar a padecer molestias que antes no tenía y estas pueden ser desde pasajeras a permanentes; las más graves, pueden provocar la muerte, debido a accidentes vasculares por lesión de la intima de la arteria vertebral, lo que provoca una trombosis relativamente extensa y la gravedad del accidente estará dada por la extensión y ubicación de dicha trombosis.
Por otra parte, previa a una sesión quiropráctica, se debe tener conocimiento de la anatomía individual del paciente, pues pueden existir alteraciones congénitas en el sistema arterial vertebrobasilar en su anastomosis con el sistema arterial carotideo a nivel del Polígono de Willis.
Existen estudios en Inglaterra, con pacientes jóvenes que consultaron por trastornos vasculares como ser mareos y/o cefaleas, que eran portadores de displasia fibrosa de la carótida y a los que se le había prohibido todo movimiento brusco de la columna cervical, incluso hasta girar el cuello para estacionar su automóvil; imaginemos entonces que sucedería con una manipulación quiropráctica, en un país como el nuestro en el que los abatares económicos y la burocracia de las obras sociales y las medicinas prepagas impiden los estudios adecuados para cada caso.
Por último, existen ocasiones en que el paciente concurre a la consulta, mal predispuesto, asustado y sicotizado por los comentarios de otros profesionales detractores de la técnica, quienes hablan solo de los peligros, y no de los beneficios, incluyendo en la misma categoría a hueseros y profesionales; en estos casos no es conveniente efectuar tratamiento alguno, dejándolo al paciente en manos de quienes no lo han podido curar. En conclusión, quien quiera practicar la quiropraxia deberá esmerarse en lo referente a estudio y practica; se podrá instruir en nuestro país, con los pocos elementos a su disposición o podrá optar por cursos en el extranjero; se deberá ser cauto en la ejecución de cada maniobra y sobre todo dejar de lado la osadía. Cada integrante de la comunidad kinésica, capacitándose, podrá elegir entre disfrutar los éxitos que esta técnica le puede brindar, o pagar las consecuencia de su imprudencia; de él será la elección.
Dr. Norberto H. Furman
Publicado en Magazine Kinésico Número 03: Septiembre de 1998

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